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Impacto Evangelístico cumple 50 años llevando esperanza al mundo

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Impacto Evangelístico cumple 50 años llevando esperanza al mundo

Nuestra revista conmemora una fecha especial: medio siglo de ininterrumpida labor evangelística, recorriendo el mundo entero con un mensaje de salvación para millones de personas.

En enero de 1961 se edita el primer número sin mucha inversión económica, ni costosos materiales de impresión; pero sí con un contenido celestial que logró cautivar a cientos de lectores, los mismos que eran ministrados por Dios a través de cada página.

50 AÑOS ILUMINANDO AL PUEBLO CRISTIANO

Hablar de la Revista Impacto Evangelístico es recordar el arduo trabajo del Rev. Luis M. Ortiz, hombre de Dios que a la edad de 25 años sale como misionero a la República Dominicana. Un año después viaja a Cuba con la finalidad de establecer templos de oración que sean refugio para los necesitados.

 Guiado por Dios, en 1960, regresa a Puerto Rico, su país natal, con la visión de edificar una obra evangelística de gran impacto para el mundo entero. Es así que un año después, este periodista, escritor y predicador crea la Revista Impacto Evangelístico, con el fin especial de impulsar la Obra. En enero de 1961 se edita el primer número sin mucha inversión económica, ni costosos materiales de impresión; pero sí con un contenido celestial que logró cautivar a cientos de lectores, los mismos que eran ministrados por Dios a través de cada página.

La revista nació como una publicación mensual para informar a sus lectores de la labor evangelística y misionera, “Por los Caminos de América”, del Rev. Luis M. Ortiz, también fundador del Movimiento Misionero Mundial, Inc.

Aunque es la publicación oficial del Movimiento Misionero Mundial, Impacto Evangelístico ya era publicada antes de que la Obra fuera oficialmente incorporada, el 13 de febrero de 1963.

En marzo de 1970, la Obra del Movimiento Misionero Mundial adquirió una finca en el pueblo de Trujillo Alto, Puerto Rico para, según expresado por el Rev. Luis M. Ortiz, “establecer un Tabernáculo de Convenciones, las oficinas generales del M.M.M., la Casa Editora e Imprenta, y todos los departamentos y facilidades para el mejor desarrollo de esta gran obra del M.M.M.”.

De esa forma, para los años 70, la publicación comenzó a producirse en las facilidades adquiridas en Puerto Rico, luego de una ampliación realizada al edificio en el año 1972 y de la adquisición del equipo necesario.

En esos años fueron muchos los hermanos de diferentes iglesias de Puerto Rico y aún de otros países, quienes trabajaron en la producción y distribución de la revista de forma voluntaria, sin ninguna paga del hombre, pero con una gran recompensa espiritual por tan valiosa aportación para que la Palabra de Dios y el informe del avance de la Obra del Movimiento Misionero Mundial en todo el mundo fuera dado a conocer a través de sus páginas.

Más adelante, la Obra contó con un equipo formal de trabajo de hermanos, arduamente para diseñar, producir y distribuir en todo el mundo nuestra revista; no sin antes presentarla a Dios en oración, antes de llevarla al correo, para que la publicación fuera de mucha bendición a todos sus lectores.

“Comencé a publicar la revista en Puerto Rico con la aprobación y autorización de mis superiores en aquel tiempo, con el fin de promover la obra misionera…”, son las palabras que el Rev. Ortiz escribió en el 29 aniversario de la revista.

Como el Rev. Ortiz mencionara en una de sus publicaciones, “la Revista Impacto Evangelístico, ha sido la precursora de la fundación de la Obra del Movimiento Misionero Mundial”.

Del blanco y negro al color

La Revista Impacto Evangelístico ha traído bendición a miles de vidas en todo el mundo e, inclusive, ha sido el canal usado por Dios para que esta bendita Obra haya entrado y se haya establecido en muchos de los países donde ha llegado este esfuerzo misionero. Son muchas las cartas que semanalmente, a lo largo de estos 50 años de publicación, se reciben en las Oficinas Internacionales testificando las grandes cosas que Dios hace a través de todo el contenido de nuestra revista: almas salvadas, enfermos sanados, presos físicos libertados del pecado, creyentes fortalecidos y edificados; y faltaría el tiempo y espacio para contar las maravillas que Dios ha realizado a través de esta sencilla, pero edificante publicación.

En estos cincuenta años de circulación ininterrumpida, la revista ha sufrido varios cambios de formato, desde la etapa en blanco y negro y de tamaño 5 1/2″ (14.00 cms.) x 8 1/2″ (21.05 cms.), a una de elegante publicación a todo color y excelente calidad.

Actualmente, nuestra revista se edita en Perú por un grupo de esforzados y muy capacitados hermanos y cuenta con su página en internet: www.impactoevangelistico.net. En dicho lugar, todos los que acceden, pueden disfrutar de las ediciones anteriores y todo el contenido edificante que siempre ha distinguido a Impacto Evangelístico.

Impacto Evangelístico, la revista oficial del Movimiento Misionero Mundial, es uno de los instrumentos que Dios ha levantado para llevar el mensaje de salvación a millones de personas. Son incontables las cosas grandes que ha logrado mediante su lectura. ¡A Dios sea toda la gloria!

Cincuenta años cual clarín despertando conciencias dormidas a su responsabilidad cristiana y misionera.

Cincuenta años cual faro iluminando la senda del deber al pueblo de Dios y a los inconversos.

Cincuenta años cual martillo rompiendo durezas en los corazones con la palabra de Dios.

Cincuenta años cual brújula orientando vidas con un llamamiento divino al ministerio.

Cincuenta años cual fuente de bendición e inspiración para todos sus lectores.

Cincuenta años cual frondoso árbol dando su abundante y sazonado fruto.

 El fundador

El Rev. Luis M. Ortiz era natural de Corozal, Puerto Rico. Nació el 26 de septiembre de 1918. Fundador y presidente del Movimiento Misionero Mundial, Inc. desde 1963 hasta 1995. Terminó sus estudios y comenzó a trabajar en el periódico “El Mundo”, renunció para obedecer al llamado del Señor y estudiar su Palabra en el Instituto Bíblico Mizpa de Puerto Rico.

En 1943 se casó con la hermana Rebecca Hernández Colón con quien tuvo dos niñas, Damaris y Priscila. Ese año salieron juntos al campo misionero, a la República Dominicana, y luego a Cuba donde trabajaron incansablemente. Allí trabajaron por espacio de 16 años y dejaron unas 60 iglesias.

Este hombre de carácter bondadoso, reservado, humilde, espiritual, santo, firme en sus convicciones y viajero incansable de la Obra, partió el 25 de septiembre de 1996. A un día de cumplir 78 años emprendió su último viaje. Se fue para celebrar su cumpleaños con Cristo, a quien tanto amó.

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